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Archive for 26/11/08

Este refrán adecuadamente adaptado nos viene muy bien para evidenciar algo que, a pesar de los años transcurridos desde que internet se puso de moda, sigue sucediendo y si no cambia el panorama continuará pasando ad eternum.

La tinta consumida para hablar de este problema ha rebosado todos los ríos y mares conocidos, es más, seguro que cada uno de nosotros tiene una teoría al respecto, pero la realidad es que siguen existiendo empresas que ofrecen en sus sitios web una imagen realmente pobre de los servicios que ofrecen. Este problema más generalizado de lo que parece, se articula bajo el desconocimiento ya no sólo del medio, si no de sus posibilidades, todo esto aderezado con un toque de cierta despreocupación al etiquetar equivocadamente a internet con la pegatina de “zona de ocio y juego” cuando no de lugar ideal para perder el tiempo, claro que, quienes piensan de esta manera es posible que también consideren a los padres de internet unos verdaderos depravados por engendrar semejante esperpento.

Una vez de vuelta a la realidad, cabe entender y volver a repetir que un sitio web es otra puerta de entrada a nuestro negocio, y como puerta que es, debe permanecer siempre abierta, con las luces encendidas y bien limpia, de esta manera conseguiremos transmitir confianza y seriedad, y nuestros visitantes puede que, cual metamorfosis al más puro estilo Franz Kafka, pasen a ser clientes y si su experiencia ha sido gratificante recomienden nuestros servicios a otros posibles interesados.

En cualquier caso, lo que evidencia omitir este tipo de consideraciones es precisamente todo lo contrario. Para comprenderlo, debemos realizar un esfuerzo en pro de la reflexión concienzuda tipo Dale Carnegie y ponernos en el lugar del cliente, esto nos facilitará la tarea de hacernos preguntas y poder comprobar si las respuestas que obtenemos son de recibo.

Pero no vayamos tan lejos para buscar explicaciones, pensemos en algo cotidiano, por ejemplo, ¿qué impresión obtendrá un cliente si entra en nuestra tienda y lo encuentra todo desordenado? si la respuesta es tan sencilla que hasta dudarlo puede resultar ofensivo ¿por qué existen sitios web corporativos, de comercio electrónico, etc. donde encontrar algo es más difícil que encontrar a quien perdió la aguja del famoso pajar?.

Sigamos con las preguntas ¿qué impresión se llevará nuestro visitante si nuestra tienda está sucia? si obviamos la respuesta la siguiente conclusión no es menos evidente, ¿por qué siguen existiendo sitios web comerciales que causan pánico ya no sólo por su distribución, sino por la dejadez que muestran en su elaboración?.

Podríamos seguir con más preguntas pero creo que el sentido ha quedado claro, aunque me resisto a terminar sin hacer una última ¿qué impresión se puede llevar un posible cliente si entra en nuestra tienda y observa que tenemos la luces apagadas? en este caso, si consigue entrar es posible que termine tropezando con algo en el mejor de los casos, todo ello sin comentar que lo más seguro es que ni se moleste en entrar, por tanto ¿porqué continúan apareciendo sitios web sin ningún tipo de estudio en usabilidad a sabiendas de que los clientes se perderán y querrán salir de allí cuanto antes, tropezando constantemente con impedimentos que perjudican un navegación fluida?.

Llegados a este punto las conclusiones son más que evidentes, no obstante, no hace falta en un principio iniciar el proceso de creación de un sitio web queriendo abarcar todos los aspectos, basta con que en la fase embrionaria apliquemos el sentido común y posiblemente muchas preguntan adquieran aspecto de solución sin necesitar de excesivos recursos .

El sentido común ya sabemos que no siempre es comprendido por todos de la misma manera, por este motivo existen convenciones que todo el mundo respeta y entiende como son por ejemplo las señales de tráfico, pues bien, en nuestro sitio web debemos buscar las equivalencias correspondientes a nuestro negocio, puesto que si ya damos por obvio que un supermercado tenga todos los productos ordenados, etiquetados con sus precios, bien iluminados y con un aspecto agradable, nuestro sitio web debe ser capaz de representar todos estos elementos de forma reconocible y con los paralelos del medio que representa, esto sin duda, ayudará a nuestros visitantes a saber moverse por el lugar y no perderse, aunque lo más importante es que este visitante termine comprando, algo complicado si los productos los tenemos tan escondidos como nuestro sentido común.

No se entiende un sitio de comercio electrónico si los productos no incluyen el precio, tampoco se comprende sin una ordenación jerárquica que facilite la búsqueda. Todos estos aspectos tan claros son precisamente el caballo de batalla de muchos sitos web, que lejos de comprender aspectos tan cotidianos, no se sabe muy bien si por despreocupación, desidia o por falta de asesoramiento, se lanzan a la jungla virtual sin una triste navaja multiusos para poder defenderse de los leones. Cuando el problema se manifiesta casi siempre las conclusiones pasan por el mismo punto: internet no sirve para lo que necesito.

Esta es la mentalidad que hace que nuestras empresas estén dando la espalda a un medio que bien tratado podría ser un aliado ejemplar para dar aire a nuestro negocio, y los aliados no son fáciles de encontrar.

Hace muchos años que desde los medios virtuales hasta las empresas de desarrollo inciden de forma constante en este punto, y aún así, parece que la batalla deberá seguir durante muchos años más, posiblemente el refrán que da nombre a este artículo sea más cierto de lo que nos pensamos, y la realidad sea tan clara como parece.

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